A veces me siento mínima. A veces mi felicidad efímera, no es nada más que eso. A veces siento llorar muy en lo profundo de mi sonrisa, y a veces siento que debo sonreír a pesar de mis dolencias. Me siento mal, (eso es a veces). Siempre estoy bien, (pero bien tiene sus excepciones). Me siento imperfecta al lado de mi yo perfecta. Y es que cuando observo con el dolor de mi alma, veo que ellas sí son perfectas, mientras que yo no soy más que simple y llana basura. Si mi autoestima me lo permite, observo con la alegría de mi alma, y es ahí cuando olvido que a veces soy una persona triste; triste, pero triste en todo sentido. Me gustaría que estuvieran al lado mío en cada momento de este llanto, y es que veo sus rostros y siento en mis moribundos órganos, comprensión en un estado natural bastante potente. Solo me queda escribir, y escribir desde el alma. Escribir desde el dolor que me hace estar viva y llorar para tener qué escribir cuando nada de esto recuerde el sentido verdadero de lo que es estar viva.