Sí, me cambiaría. Sí, cambiaría muchísimos aspectos de mi. Demasiados. Sí, a veces me gustaría, no ser otra persona, sino cambiar los aspectos míos que no me agradan por los de otras que sí me satisfagan.
Oh, Dios, por eso por eso me encantaría morir. Por eso, ahora, soy cada día más amarga. Una persona triste y llena de amargura, que lleva arrastrando cadenas durante meces. Cadenas pesadas. Cadenas llenas de rencor, inseguridad, impotencia. Cadenas de infelicidad. Cadenas que me tienen atada a la vida. Y eso me hace odiarla aún más. Cada segundo lleno de odio y confusión. Cada minuto de maltratos, de llantos, de réplicas. Cada hora. Cada día. Cada semana y cada mes. Protestando. Protestando por una vida de felicidad: la muerte.
Suplicando cesar el sentimiento que me tiene ahogada en la penumbra. Suplicando por ayuda a salir del océano lleno de oscuridad. Suplicando por no nacer y lamentando que nunca será posible, porque ya estoy aquí y contra mi voluntad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario