I can't anymore, just can't

viernes, 2 de septiembre de 2011

Como dementor

"Sobrevaloramos todo aquello que apenas puede hacernos daño."

NO. NO SÉ PERDER.

Me siento mierda. Hoy ha sido y sigue siendo un día de mierda. Es que no siento, ya no siento lo que siento, no entiendo lo que siento; lo entiendo perfectamente. Quiero cortar todo rastro de tristeza en mi cuerpo, quiero sentir la vida, quiero verla; quiero que me demuestren que está ahí, en algún lugar todavía, que no se me ha ido. Cada estupidez me duele, me hunde el corazón, me roba lágrimas, o me las regala, me remueve la mente y mutila mi alma. Me hace odiar este mundo cada vez más; en verdad no quiero estar aquí. Ya no estaba sintiendo esto, pero ahora es inevitable. Creo que prefiero sentirlo, porque así al menos, reconozco un sentimiento, al menos SIENTO algo. ¿Tú crees que haya feeling de parte de él hacia ella? ¿En verdad lo crees? ¡YO NO! Pero a veces me parece que sí, lo pienso, es verdad, pero luego entiendo que no, lo recuerdo a él conmigo y sé que las probabilidades van rumbo a mí, pero la gente me hace cambiar de parecer, o aumentar el derrumbe. ¡Odio el mundo! Odio a las personas, ¡los odio a todos! No quiero sufrir. Él y ella me han hecho sufrir hoy, o han provocado que yo me haga daño. Es verdad, ellos no tienen la culpa. Yo que soy una loca desequilibrada. Yo que exagero todo, a mí que todo me afecta, todo me mata, todo me odia. ¿Se imaginan que al chico que te gusta le guste tu mejor amiga? ME CORTO LA YUGULAR. Soy capaz, de eso y poco más. Mentira. Exagero, naturalmente.Pero sí de hundirme de lleno en la más oscura de las depresiones. Por cojudeces, por idiotas; por cosas que no valen la pena. ¿Qué pasará cuando me pase algo que realmente deba doler? No sé si vaya a poder sostenerme. Ahora no puedo, ¿cómo haré después? No me importa, tampoco pienso resistir mucho tiempo. Mi alma, como dije, está podrida y adolorida. Se cubrieron las heridas con base y un poco de maquillaje, pero el aire, débil aire, puede destaparlas. Es así como es. ¡Me duele! Claro que me duele, hasta las entrañas, cada pelo de mi cuerpo exige aminorar esto. El agua inunda mis ojos, la profundidad de la confusión pone en un aprieto a mi pecho; no puede dejarme respirar. Y quiero morir. Hoy como ayer, y como mañana. Esto no va a cambiar.



Sólo por haberme hecho llorar.

No hay comentarios: