En los únicos momentos en los que he pensado, carajo, por qué tengo que ser vegana, estoy en la casa de amigas, amigos, conocidos, personas extrañas. Es complicado. Y para mí que aún no puedo eliminar ese sentimiento de culpabilidad al decir no, cómo le dices que no puedes comerte ese rico ají de gallina, oye; no, por supuesto que no, y explico mis razones, pero ya todo me ha puesto nerviosa. Entonces es cuando te ofrecen, no sé, esos fideos que quedaron del día anterior, ricos, por supuesto, tallarines a lo alfredo. Ya te ofrecieron una comida, ahora la siguiente que está claro no puedes comer. Miras el plato, sonríes, levantas el rostro y con una sonrisa de estoy causando problemas, gracias. (Ahora qué hago si no como). La inseguridad se apodera de tus ideas y de lo más poderoso de tu mentalidad. Felizmente tienes a esa amiga o amigo que dice, no, ella no come leche, ni huevo, ni nada que venga de animal. Y si no la hay, sale tu orgullo interior. Nada que provenga de animal, dices, asu, y entonces qué comes. ¿Tienes arroz? Dame arroz, unas cuantas verduras, si tienes papas, ya está, a mí no me importa, y siempre no olvides la sonrisa, es crucial, porque a pesar de sentir que puedes ser una carga y una complicación en ese momento, si lo piensas dos segundos más, no dejarías de ser vegana; no dejarías de luchar por la causa justa, no abandones a los más indefensos. Pero niña, así te va a dar una anemia, te vas a enfermar, cómo obtienes el calcio, las proteínas, dime, cómo. Verduras, verduras, legumbres, menestras, voluntad, todo se puede si quieres lo suficiente. Y así me ataquen, (a veces han sido las ganas de un postre rico) yo sigo vegana, un año y tres días, y déjame invitarte, unas ricas tortas sin crueldad animal cuando gustes, cuando gustes. Si yo no me arrepiento, si yo no me complico y me desespero y maldigo, ¿por qué ellxs se frustrarían?
You say white, I say BLACK. . . "[...]pero estoy bien como estoy, me gusta como soy y todo lo que tengo y no tengo, porque eso es justamente lo que me hace ser como soy; pero... me afecta de todas maneras"
I can't anymore, just can't
SIEMPRE HAY UNA SALIDA
lunes, 22 de abril de 2013
Fiel, al parecer
Ya está.
En los únicos momentos en los que he pensado, carajo, por qué tengo que ser vegana, estoy en la casa de amigas, amigos, conocidos, personas extrañas. Es complicado. Y para mí que aún no puedo eliminar ese sentimiento de culpabilidad al decir no, cómo le dices que no puedes comerte ese rico ají de gallina, oye; no, por supuesto que no, y explico mis razones, pero ya todo me ha puesto nerviosa. Entonces es cuando te ofrecen, no sé, esos fideos que quedaron del día anterior, ricos, por supuesto, tallarines a lo alfredo. Ya te ofrecieron una comida, ahora la siguiente que está claro no puedes comer. Miras el plato, sonríes, levantas el rostro y con una sonrisa de estoy causando problemas, gracias. (Ahora qué hago si no como). La inseguridad se apodera de tus ideas y de lo más poderoso de tu mentalidad. Felizmente tienes a esa amiga o amigo que dice, no, ella no come leche, ni huevo, ni nada que venga de animal. Y si no la hay, sale tu orgullo interior. Nada que provenga de animal, dices, asu, y entonces qué comes. ¿Tienes arroz? Dame arroz, unas cuantas verduras, si tienes papas, ya está, a mí no me importa, y siempre no olvides la sonrisa, es crucial, porque a pesar de sentir que puedes ser una carga y una complicación en ese momento, si lo piensas dos segundos más, no dejarías de ser vegana; no dejarías de luchar por la causa justa, no abandones a los más indefensos. Pero niña, así te va a dar una anemia, te vas a enfermar, cómo obtienes el calcio, las proteínas, dime, cómo. Verduras, verduras, legumbres, menestras, voluntad, todo se puede si quieres lo suficiente. Y así me ataquen, (a veces han sido las ganas de un postre rico) yo sigo vegana, un año y tres días, y déjame invitarte, unas ricas tortas sin crueldad animal cuando gustes, cuando gustes. Si yo no me arrepiento, si yo no me complico y me desespero y maldigo, ¿por qué ellxs se frustrarían?
En los únicos momentos en los que he pensado, carajo, por qué tengo que ser vegana, estoy en la casa de amigas, amigos, conocidos, personas extrañas. Es complicado. Y para mí que aún no puedo eliminar ese sentimiento de culpabilidad al decir no, cómo le dices que no puedes comerte ese rico ají de gallina, oye; no, por supuesto que no, y explico mis razones, pero ya todo me ha puesto nerviosa. Entonces es cuando te ofrecen, no sé, esos fideos que quedaron del día anterior, ricos, por supuesto, tallarines a lo alfredo. Ya te ofrecieron una comida, ahora la siguiente que está claro no puedes comer. Miras el plato, sonríes, levantas el rostro y con una sonrisa de estoy causando problemas, gracias. (Ahora qué hago si no como). La inseguridad se apodera de tus ideas y de lo más poderoso de tu mentalidad. Felizmente tienes a esa amiga o amigo que dice, no, ella no come leche, ni huevo, ni nada que venga de animal. Y si no la hay, sale tu orgullo interior. Nada que provenga de animal, dices, asu, y entonces qué comes. ¿Tienes arroz? Dame arroz, unas cuantas verduras, si tienes papas, ya está, a mí no me importa, y siempre no olvides la sonrisa, es crucial, porque a pesar de sentir que puedes ser una carga y una complicación en ese momento, si lo piensas dos segundos más, no dejarías de ser vegana; no dejarías de luchar por la causa justa, no abandones a los más indefensos. Pero niña, así te va a dar una anemia, te vas a enfermar, cómo obtienes el calcio, las proteínas, dime, cómo. Verduras, verduras, legumbres, menestras, voluntad, todo se puede si quieres lo suficiente. Y así me ataquen, (a veces han sido las ganas de un postre rico) yo sigo vegana, un año y tres días, y déjame invitarte, unas ricas tortas sin crueldad animal cuando gustes, cuando gustes. Si yo no me arrepiento, si yo no me complico y me desespero y maldigo, ¿por qué ellxs se frustrarían?
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