Ella no lo merecía, y él se dio cuenta. Él lloró mucho, pero logró al poco tiempo reponerse. Esa otra ella lo esperaba en el lugar de siempre, con la misma sonrisa de siempre. Tomó algo de tiempo que él se diera de nuevo cuenta... esta vez de otra nueva cosa se dio cuenta. Él se había enamorado, sí, y ella le había hecho mucho daño. Pero la nueva ella le enseñó la pureza en palabras y lo besó con miradas y por fin él logró darse cuenta. Ella lo había enamorado, y lo había querido con lealtad y sinceridad al enseñarle un nuevo camino. Él se enamoró de ella y ella lo amó por siempre.
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