I can't anymore, just can't

martes, 21 de enero de 2014

Toda una estirpe de sufrimiento

Un silencio certero. Una muerte segura. Siento que este mundo se trasladó a otra dimensión; lo estoy despellejando, lo estoy analizando. Como satélites descontrolados alrededor de nuestra Tierra, cientos y miles de pedazos evadiendo la gravedad del cielo azul y la tierra verde. Me encuentro ofuscada en un medio incontrolable. Sin GPS, sin medio de comunicación, sin un papel en el cual escribir. Mi vida tiene raíces que se unen en dos personas que alguna vez se amaron. Es algo terrorífico, algo de otra vida. Los dioses parecen estar fascinados con nuestra inteligencia. Nos aman, nos idolatran. Parece que somos su medio de diversión. En un principio pudimos ser sus personajes favoritos, ahí, en la luna negra nos observaban, nos admiraban, nos envidiaban. Experimentaron lo que nunca se les permitió. Nos asesinaron, nos hicieron odiar e hicieron que nos odiaran. Una hazaña con un árbol genealógico bastante inocente; desde sus ancestros irradiaba una luz poderosa, una mezcla de algo impuro, que resultó siendo nuestra esencia. Ahora morimos. Y morimos sin dignidad. Manejados por un manojo de viejos imperfectos, adulando personajes interesantes que se volvieron sombríos, a raíz de su aburrimiento.





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