No sé qué me pasa. Me siento sola, sola y abandonada. Sin nadie que me pueda abrazar. Está mi hermana, pero necesito de él. No quiero abrumarla con problemas de niña tonta adolescente. Simplemente le doy demasiadas vueltas a los problemas, y a los no-problemas también. Quiero y no quiero ir al seminario de mañana, pero ya me comprometí. Ya me inscribí y tendré que ir. Pero sola no quiero, por favor, ¿alguien me quiere acompañar? No quiero ocultarles más cosas a mis papás. Me siento extraña, demasiada libertad ya no es buena; lo peor es que yo me la he dado y sólo yo me la puedo quitar. No sé si pueda, no sé si quiera. Saben todo de mí y a la vez nada. Hago cosas, no digamos a sus espaldas, pero sí, cosas de las que nunca se enteran. Actúo como si en mi casa todo fuera un infierno (a veces parece serlo), hago cosas y cosas para decepcionarlos cuando ellos me aman más que a nada y me dan todo. Soy realmente un desastre andante. Necesito hablar con alguien, un abrazo, un beso, algo de afecto. Estaba simplemente viendo cosas, nada que pudiera afectarme, derrepente las lágrimas inundan mi mente y las asfixian con pensamientos confusos y sin sentido. Sólo distingo el olor del deseo de la muerte; para no tener que tomar decisiones que, a la larga, me harán daño de una u otra forma, y desconcertarán a otras personas. Quiero llorar, más de lo que lo estoy haciendo; no estoy llorando casi, casi no siento nada. Siento como el aliento y los respiros se me esfuman; se me van, se me escapan, la alegría se me esconde. Simplemente no sé qué carajos hacer, qué decir, qué mentir. No quiero quedar como estúpida, si no lo hice ya. Quiero, quiero, quiero, m i e r d a m e n t e, quiero desaparecer de aquí.
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