¿Fue el estrés, desconcierto, o confusión lo que hizo que de mis ojos brotaran dos lágrimas? ¡Cómo lo detesto en este momento!
Y para mi corazón acelerado está aún peor el hecho de que te mandé un estúpido y torpe mensaje que terminaba en un "¿qué tal tu viaje?". ¡Sí! Sabía que no me lo responderías; que gansa fui al pensar que podrías hacerlo. De todos modos te lo mandé después de cinco largos días luego de tu bello mensaje de voz.
¡Qué ingrata!, ¿verdad? Oh, claro que sí.
| "Me duele el corazón y un pesado letargo |
| aflige a mis sentidos, tal si hubiera bebido |
| cicuta o apurado un opiato hace sólo |
| un instante y me hubiera sumido en el Leteo[...]" |
Bueno, tal vez en este mismo momento no me sienta tan así, pero me fascina esa parte.
Mátate, K.
Mátate, K.
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