Me flechó aquella extrañeza que emanabas con palabras y
mentiras, esas que pronuncias todo el tiempo esperando que oídos de féminas
presentes las reciban y correspondan aquel vago amor falso que prometes con tu
falso, falso querer. Me gustaría escribir versos bonitos sobre los labios que
se unieron bajo ese humo encervezado de aquel día dentro del margen de error de escribe y borra, escribe y borra; cien
veces la misma historia. Me gustaría vaporizar las ventanas que has olvidado
dejar abiertas, llenar tus cuartos de penas como haces que estas se adentren en
mi cuerpo; eliminar las angustias que ella te dejó y darte las mías, para que
aprendas de una vez por todas a no enamorar si no estás dispuesto a llorar por
ese amor.
You say white, I say BLACK. . . "[...]pero estoy bien como estoy, me gusta como soy y todo lo que tengo y no tengo, porque eso es justamente lo que me hace ser como soy; pero... me afecta de todas maneras"
I can't anymore, just can't
SIEMPRE HAY UNA SALIDA
sábado, 26 de octubre de 2013
domingo, 20 de octubre de 2013
Esas dos últimas personas.
Por qué. Por qué si soy perfecta. Si tú mismo lo pensaste y me lo dijiste en el idioma que tú y yo logramos desenvolver aquel día mientras moríamos por entrar y no entrar, pero por besar nuestros pensamientos y meter cada partícula propia en el cuerpo de la persona que deseaba hacer lo mismo. Por qué es que pronunciaste palabras que no ibas a cumplir, por qué me prometiste cosas que no podías cumplir. Por qué me hiciste prometer algo que no ibas a cumplir. Por qué es que te fue tan fácil irte, por qué te fuiste y volviste. Por qué has vuelto. Me gustaría que no hubieras vuelto. Traga la tierra amarga que vomité cuando me dejaste. A ver, pregúntale a él qué es lo que está sintiendo después de que yo lloré sobre él. Pregúntale si mis labios sabieron a lo mismo que tú conoces. Dime si te arrepientes haberme abandonado, haberme rechazado, haberme deseado. Dime si sientes algo de culpabilidad corriendo por la espina dorsal que te sostiene. Si duele ver cómo es que él llora porque yo lloraba por ti. Lo peor es que a pesar de que has vuelto, te extraño tanto como si nunca hubieras venido en primer lugar. Y te odio con unas ganas irreparables. Te odio, te odio, te odio. Pero tantas semanas, y tantos años, él amándome, y yo escribiendo. Esto es de a cinco. Él y él por mí; y yo por ti y por ti.
jueves, 17 de octubre de 2013
Hola de nuevo
No voy ni a llorar ni a dejar de bailar o cantar por ti. Por ti salto, y sin ti, también. Sin ti las cosas podrían haber carecido de sentido, pero en un dos por tres te fuiste, dejando rastros para que yo pueda seguirte buscando; pero has desaparecido. Parece que cuando recuerdo esto suenan estrofas de aquella canción rellena en despecho y un amor que es forzado a estar oculto. Qué sería decirte que ya olvidé, ¿pero si de pronto tus impulsos te traen hacia mí? ¿Por qué el desearme no es suficiente? Él debería poner las manos al fuego. Y él debería olvidarla. Música entonada en una fiesta que emborracha con fluctuaciones de música y descontrol a todo el que quiera dejarse. Pronto viene un día en el cual me gusta sentirme querida y en el que siempre deseo. La falta de amor yace en que no sé cómo funciona esto. Ahora mismo debería estar responsabilizando las cosas, pero en cambio estoy aquí soñando tu voz en un espectro casi ya invisible; mas aún te veo. Te huelo en la distancia y tus palabras recientes me extrañan, me ponen tensa de manera que desarrollo unas ganas irreversibles de mandarte a volar junto con tu volatilidad y tus extrañezas. A pesar de todo esto, te quiero. Me gustaría poder quererte por siempre, o al menos por un buen tiempo. Has digerido cada señal que te di, y yo estropeé tus intenciones en un segundo, y en el otro ya quería remediarlo. Aún así nada de esto era motivo para desaparecer en las nubes que, en realidad, son un hogar que solo me pertenece a mí. No sé qué haces ahí. Quizás que hayas acaparado el mundo en el que yo suelo vivir, fue lo que nos unió en ciertas circunstancias. Ojalá la idiotez presente en ti se extinguiera tan fácil como es para mí soñar. Ahora me toca dejarte. Te dejo en el estante de aquel día, el que me pediste que recordara mientras delineabas con mis manos el cielo que en realidad era mi techo, y me pedías un beso, mientras yo moría de miedo, porque pasara esto.
martes, 15 de octubre de 2013
A veces los colores son infectados, y se vuelven negros, y opacos.
Necesito escribir algo. Quizás es el lugar equivocado, las circunstancias adecuadas; pero hoy quiero llorar. Quisiera poder arrancarme las venas y todo lo que venga con eso. Me gustaría poder vociferar sentimientos que ni siquiera he podido vislumbrar. Una lágrima corre por mi mejilla, y la pobre vive en una soledad tan inmensa, que, a pesar del dolor, se encuentra sola.
Cómo quisiera poder vivir. Solo respiro en un aire contaminado, gris y fuera del color. Ahora la vida aquí es distinta; más el dolor sigue siendo el mismo. Los órganos piden dejar de funcionar, pero mi cerebro parece no querer rendirse. Los anillos apretan más que mis dedos, y llegan hasta apretar mi pobre y dolida alma.
Quebrarme no debería siquiera ser opción, pero parece que es más que una costumbre. Es cultura en mi mundo sufrir sin tener motivo y reír hasta cuando mi cuerpo se siente secuestrado. Me siento en un lugar erróneo, desprendido de la protección de mi hogar. Ay, cómo quisiera ver la felicidad. Cómo quisiera que nunca tomara vacaciones. Cómo quisiera, cómo quisiera. Cómo quisiera ser feliz.
Algún día dentro de mis días de nueva felicidad
Lima, Perú
2013
Hora mediótica
A partir de
aquellos rasgos lejanos en partículas olfativas del ayer que dejaste manchado
al olvidar entregar tus palabras a mi voz. Delineo el contorno de las gotas de
lluvia que nacen a partir del dolor generado desde que olvidaste mi existencia,
y desde que preferiste la soledad del abandono. Yo te aviso cien veces el
destino comunicado a través de vasos sanguíneos, alargando el extraño sabor del
extrañarte, de saborearte en señales y preguntas ni siquiera pensadas.
Rasguñar las
paredes compuestas por mentiras inflamadas en odio y rencor puro. Infectadas en
el origen endodérmico de la inseguridad nacida entre flamantes dolores
necesarios. Creo saber qué pasó por tu mente alguna vez en estos días. Tu
ausencia es relevante a mi humor matutino. La acumulación mitocondrial me
parece semejante a las decisiones engañadas que tomaste. Aquel día, aquella
noche, bajo luna llena, mientras jurabas con tus besos un amor incontrolable,
un deseo que fue mentira, una propuesta que fue rechazada. Y aquí estamos,
esperando los impulsos neurológicos arrojados a la luz en medio de tanta
confusión. Yo te espero, tú me esperas. ¿Quién podrá vencer la doble capa de
orgullo incrustado en partículas imitadoras de aquel roto amor del que tanto
hablábamos? Tantas acciones, tantos errores. La flexibilidad del margen de
error parece estar expirando la fecha límite impuesta. Y yo sigo esperando. La insistencia de los
segundos a tu lado, y de la locura influyente de aquel genio desequilibrado,
nos rozan las manos remojadas en ganas de por fin sufrir por causa de un amor
valedero.
lunes, 14 de octubre de 2013
Pringles and Lays, y todavía te recuerdo.
Me da asco la forma en la que las cosas se desarrollan. ¿Por qué tendría que esperar yo a que pase eso? Date media vuelta si es que quieres volver. Anda, echa raíces a la vuelta del mundo, pero no aquí. Aquí no quiero que seas más bienvenido; aunque te extrañe, y aunque te quiera. Olvídate de lo que pasó, yo no soy tu fiel amor. Yo no soy nada de lo que te imaginas. Nada de aquella piel que tocaste aquel día. Evapora cada sentimiento que formaste junto a mí en aquel momento. Negras las veces en que me nombraste. Me quemo al pensar que te sigo queriendo. Ardo en odio cuando pienso que olvidaste que puedo sentir; y es que siento demasiado. Estoy hecha de pura angustia por seguir esperando que dignes retractarte. Los labios rosa mezclados en un tumor incontrolable. Rellenos en felicidad, explotando risas, llorando besos. Te extraño, en una nube color agrio, deshechando reclamos, te extraño. No quiero exigir más tus brazos. No quiero tocar otras manos esperando que sean las tuyas. Quiero parar de escuchar tu nombre acaparándose de los demás. Quiero poder nombrar personas sin miedo a pronunciarte en versos. Deseo que vuelvas si vuelves para quedarte; pero ansío la muerte de tus besos en mis recuerdos, si es que no vuelves aquí a amarme.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



