Necesito escribir algo. Quizás es el lugar equivocado, las circunstancias adecuadas; pero hoy quiero llorar. Quisiera poder arrancarme las venas y todo lo que venga con eso. Me gustaría poder vociferar sentimientos que ni siquiera he podido vislumbrar. Una lágrima corre por mi mejilla, y la pobre vive en una soledad tan inmensa, que, a pesar del dolor, se encuentra sola.
Cómo quisiera poder vivir. Solo respiro en un aire contaminado, gris y fuera del color. Ahora la vida aquí es distinta; más el dolor sigue siendo el mismo. Los órganos piden dejar de funcionar, pero mi cerebro parece no querer rendirse. Los anillos apretan más que mis dedos, y llegan hasta apretar mi pobre y dolida alma.
Quebrarme no debería siquiera ser opción, pero parece que es más que una costumbre. Es cultura en mi mundo sufrir sin tener motivo y reír hasta cuando mi cuerpo se siente secuestrado. Me siento en un lugar erróneo, desprendido de la protección de mi hogar. Ay, cómo quisiera ver la felicidad. Cómo quisiera que nunca tomara vacaciones. Cómo quisiera, cómo quisiera. Cómo quisiera ser feliz.
Algún día dentro de mis días de nueva felicidad
Lima, Perú
2013

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